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Organizado en colaboración con el Vicerectorado de Relaciones Internacionales e Institucionales de la Universidad de León y la Concejalía de cultura y patrimonio del Ayuntamiento de León

ANA DE ANDRÉS. MÉNGOLA. COMPLEMENTOS PERSONALIZADOS.


13 DEL 9 DEL 2009. Venteado domingo en el Jardín de las Artes.

ANA DE ANDRÉS.

Ana es pelirroja, despeinada, lleva unos preciosos pendientes azules y su puesto es una sencilla mesa de madera estriada donde encaja sus cajitas de papel con pendientes y botones y dos sillas de madera del mismo estilo.
Empezamos la entrevista y nos canta, a capela, una estrofa de la canción de Janis Joplin, Mercedes Benz. ¡Qué bien canta¡

¿Por qué surge hacer pendientes en tu vida laboral?
-Desde pequeña siempre me ha gustado hacer complementos personalizados, cogía cualquier bolita y hacia unos pendientes.
Surge igual que bailar, me gusta mucho la música, a la que me he dedicado, cantando, con el grupo Cardiacos; con un grupo propio, blus, jas, soul, de todo tipo de música.
Además soy delineante de profesión, pero lo cierto es que, me interesa todo lo que tenga que ver con las actividades artísticas, también pinto…

¿Qué sensación alcanzas a nivel físico y psíquico cuando estás creando?
-Satisfacción, que vuela la mente, que vuelan las manos, que salga algo que yo no sabía que pudiera existir, algo nuevo, diferente; independientemente de que lo haya hecho yo, que sea nuevo, es algo que tenía que existir, algo que estaba esperando para salir.
También hago canciones.
La sensación de estar saliendo lo que tiene que salir en música, es más placentera.
Cuando hago algo con arcilla polimérica que se convierte en pendiente y acabo el trabajo es como un pequeño descanso, un relax; sin embargo, cuando hago una canción que estaba colgada por ahí, y sale, soy un transmisor, la sensación que queda después, no es, la de tranquilidad o paz sino lo contrario, quedo nerviosa, excitada, quiero seguir cantando o tocando la música. LA MÚSICA ES MÁS SUBLIME.

¿Cuánto tiempo llevas haciendo pendientes?
-Hace un año, aproximadamente, me di cuenta que, después de trabajar, me relajaba haciéndolos, y los regalaba a los amigos, a la familia. Decidí que podía hacer algo serio con ellos en marzo.
¿Qué tal el mercado fuera de León, te interesa?
Me queda mucho por recorrer, viajé a ciudades concretas y las sensaciones fueron muy buenas. Fui a Sevilla en el mes de Abril y descubrí que se podían vender las cosas que hago. Te hacen sentir más segura de ti misma, puedes pensar que lo que haces no son estupideces.
¿Qué proyectos tienes?
-Todos, quiero hacerme rica con esto, jajaja….
Me encantaría que con todos los que estamos aquí, se pudiese hacer un grupo de trabajo, un colectivo con el que te encuentras todo el rato, no solo los domingos, trabajar con gente activa. Se está muy bien.

¿Qué piensas del Jardín?
-Qué hacía falta y que se queda pequeño.
Hay mucha gente metida en su casa, que no se atreve a venir aquí y mostrar lo que hace y creo que es necesario; ya no por vender, sino por mostrar quien eres. Atreverse.
El lugar es un jardín recogido, un lugar demasiado concreto, hay que venir aquí, no queda de paso.
Me encanta el ambiente de los artistas y los artesanos.
Siempre me he entendido mejor con los artistas.
Me gustaría que se hiciera durante muchos más años y ojalá hubiese uno en todos los jardines de esta ciudad, con exposiciones como esta.

¿Qué técnica utilizas en tu trabajo?
-La masa es muy polivalente, es una arcilla, con la que se pueden hacer cosas pequeñas, grandes, de cualquier color y con aplicaciones muy variadas.
El diseño de las cajas es propio y el nombre también, MÉNGOLA, salió como una canción.
¿Tiene alguna relación el nombre con algo?
-No, es un nombre comercial, simpático.
Todo está hecho a mano e ideado por mí.

Publicado por Charo Acera para el Jardín de las Artes – El Albéitar. 14-92009.








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